Ingredientes (4 personas): Nacionalidad: Española
- 7 cucharadas de aceite Dificultad: Media
- 1 vaso de agua Preparación: 120 min.
- Caldo Vegetariana: No
- 1 conejo Nº calorías: Medio
- 1 cucharada de harina
- 50 gramos de jamón
- 50 gramos de manteca de cerdo
- 150 gramos de pan
- 1 pizca de sal
- 1 vasito de vino blanco
Instrucciones de elaboración:
Una vez frito se coloca en una cacerola, en el aceite sobrante se sofríe el jamón partido en trocitos, la cucharada de harina se rehoga hasta dorarla y se le añade el vaso de agua.
Esta salsa se hecha encima del conejo y cuando esté casi cocido se le añade el vino.Los picatostes (el pan frito en trocitos) se añaden un momento antes de servirlo al conejo y se les da un hervor cortísimo.
Se sirve bien caliente.
Un poco de historia...
Por estudios de paleontología se sabe que el conejo es una especie muy antigua y que antes de lo que fuera la ultima glaciación esta especie merodeaba por toda Europa, mas debido a dicha glaciación se fueron desplazando hasta quedar relegados en lo que es ahora España y norte de áfrica y de esto comienza lo que fue su convivencia con los humanos. y es que si existe un animal que es querido y a la vez es aborrecido con la misma intensidad no se dudaría en decir que esta pequeña libre esta en ese espectro ya que su abundancia arruina cosechas pero su escasez desequilibra el ecosistema, solo los conejos abundan y hacen mucho daño a las plantas y sembrados comiendo las raíces.
En la época del gran historiador de geografía hispana Estrabon el conejo era conocido en el norte de áfrica, España, Islas Baleares, Corcega, Cerdeña y en el Sur de la Provenza en Francia fue en el año 218 a. C. que los romanos conocieron a este roedor a través de sus guerras ibéricas.
Era tan frecuente el conejo en España que aparece como símbolo de Iberia en las monedas de Adriano, a tanto llego su poder invasivo y destructivo para los cultivos que según Estrabon los habitantes de las Islas Baleares pidieron a los romanos otras tierras.
Describe Estrabon la caza del conejo con hurón, los cuales se introducían dentro de las madrigueras o cuniculos (termino ibérico de donde proviene su nombre que quiere decir: conejeras) y los cogían con sus uñas obligandolos a salir para ser matados por un cazador que esperaba afuera.
Desde ese entonces el conejo sirvió de alimentos y ruina de muchas cosechas, pero también de sustento para muchísimas especies de la fauna ibérica, estando considerado como base en el conjunto de las especies que integran la fauna del bosque mediterráneo y así servir de alimentos a grandes grupos de carnívoros primordialmente por el lince, en extinción por la desaparición de este roedor alrededor del 80% en su dieta, también el jabalí, los reptiles, el lagarto ocelado, y todo tipo de aves carnívoras.

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